Publicado em 02 de Febrero de 2010

El sábado: ¿ceremonia o mandato divino?

Todo turista que visita Israel hoy puede observar que los bancos, las tiendas y otras instituciones públicas cierran durante el día sábado, al mismo tiempo que las sinagogas se llenan. Desde sus orígenes, el pueblo judío ha observado el sábado como día de reposo. ¿Por qué, entonces, la mayor parte de los cristianos observa el domingo como día de descanso y adoración a Dios? El día de reposo ¿es una mera convención humana o es un mandato divino?

            En general, el origen de una institución determina su importancia. En el caso del día correcto para adorar a Dios, el lugar más lógico para comenzar es el relato bíblico de su origen. En el primer libro de la Biblia, el Génesis, se presenta el séptimo día sábado en estrecha relación con el origen de la pareja humana (Gén. 1:26-31). Es más, el origen del hombre y el del sábado no solo aparecen en íntima secuencia, sino también son abordados con mayor extensión que cualquier otro acontecimiento de la creación. Esto muestra, a la vez, la importancia y la interdependencia entre el hombre y el sábado.

            El relato del Génesis también presenta que el sábado celebra la culminación de la semana de la Creación, momento en que “bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:3). Así, según el testimonio bíblico, el origen del séptimo día como día de reposo es un mandato divino (ver Éxo. 20:11).

            Es más, la narración de la historia de la humanidad comienza inmediatamente después de la celebración del primer sábado (Gén. 2:2-4). Es claro que la intención del autor bíblico es vincular directamente la historia de la humanidad con la institución del séptimo día. La función del sábado consiste en conmemorar la culminación de la Creación e inaugurar la historia humana; en otras palabras, celebrar el origen del hombre.

            Esto significa que la observancia del sábado no es una ceremonia temporal judía, sino una disposición permanente destinada a todos los hombres. El ser humano tiene sus raíces arraigadas en el sábado, y por eso Dios lo estableció como una señal “para siempre” entre él y sus hijos (Éxo. 31:17).

            Pero no solo el Antiguo Testamento establece el sábado como día de descanso y adoración a Dios. Los evangelios afirman que Jesús “en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre” (Luc. 4:16). Los discípulos también observaban el séptimo día (Hech. 17:2; 18:4), e incluso la virgen María descansó en sábado (Luc. 23:56). Finalmente, dado que el séptimo día sábado es un pacto eterno entre Dios y sus hijos, en la Tierra Nueva, “de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová” (Isa. 66:23).

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Marcos Blanco, teólogo y jefe de redacción de la editora Asociación Casa Editora Sudamericana (www.aces.com.ar)

Comentarios

Este Artigo foi Comentado "3 comentarios" vezes leia os Comentarios abaixo

  • Elisa Pepper de Patalano

    28 de Enero de 2010

    EL SABADO es un nexo eterno que tendremos hasta la eternidad con DIOS, y me gusta recordar el texto que dice que de sabado en sabado iremos a adorar a DIOS. Que bueno es…saber que JESUS dejo el cielo por mi,por nosotros y se hizo nada solo para salvarnos…DIOS los re bendiga!Mi nombre es:Elisa Pepper y mi email es elippery@hotmail.com

  • Wilbert

    28 de Enero de 2010

    Excelente articulo, tiene un contenido profundo y completo, explicado en pocas palabras.

  • Damarys Vera Cedeño

    31 de Enero de 2010

    De eso estoy totalmente convencida, el sábado es el día del Señor la palabra de Dios dice la verdad.

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